Nutrición Natural

Descripción :: guía de profesionales


 

Los alimentos que alargan su vida

La comida de todos los días puede aportar antibióticos naturales, antioxidantes o, incluso, terminar con el cansancio y el malhumor. Sólo es cuestión de saber qué comer y qué no. Así, una dieta transitoria o permanente puede ayudar a reponerse de una enfermedad evitar recaídas y complicaciones

Los alimentos tienen dos funciones. Por un lado, generan las calorías, que son el combustible que el cuerpo necesita para mantenerse en actividad. Al mismo tiempo, tienen una tarea reparadora del organismo, porque contienen diversas sustancias, vitaminas, minerales y otras más específicas, que trabajan mejorando su funcionamiento.
En esta tarea se concentra la dietoterapia: Utilizar los alimentos adecuados para “reparar” las partes del cuerpo que los necesitan. Los especialistas en nutrición pueden preparar dietas que se adecuan a las necesidades de cada paciente: bajar el colesterol, aumentar el hierro en la sangre o cubrir las necesidades especiales de un embarazo. También, hilando más fino, la dieta puede incorporar antibióticos naturales, antioxidantes, sustancia que fortalecen las defensas o, incluso, terminan con el cansancio y el malhumor.
Sólo es cuestión de saber qué comer y qué no. Así, una dieta transitoria o permanente puede ayudar a reponerse de una enfermedad y evitar recaídas u otras complicaciones. En algunos casos pueden los suplementos en pastillas resultar muy útiles, por ejemplo cuando se necesita una gran cantidad de una sustancia y no es posible consumirla en otra forma. Sin embargo, en el proceso de elaboración de los suplementos se pierden muchas sustancias de altísimo valor que sólo se pueden consumir con el alimento, Por eso, se sigue recomendando una dieta sana como el mejor resultado.
Como siempre, las recomendaciones del médico son imprescindibles para tratar cualquier enfermedad. Sin embargo, los alimentos que le proponemos a continuación no causan inconvenientes de salud, salvo en casos específicos de enfermedades preexistentes que provoquen reacciones adversas a las esperadas.

Semillas oleaginosas crudas: sésamo, lino y girasol, sin tostar ni cocer, proveen importantísimos ácidos grasos esenciales que ayudan a reparar las membranas de todas las células, provocando cambios positivos que mejoran la piel en forma inmediata. Asimismo, son buenos complementos para los casos de artritis y ayudan a resolver problemas de fertilidad junto con la reducción del consumo de alcohol, café y cigarrillo, que disminuyen la cantidad de las hormonas.
No son reemplazables por aceites vegetales, ya que estos no suelen ser de primera presión y, por lo tanto, pierden los ácidos, que son muy volátiles. Para aquellas personas que no gustan de su

Té de semillas de lino: Puede prevenir la constipación, el cáncer de colon y mama, la diabetes y la obesidad. Prepare y cuele la infusión para producir un caldo gomoso que lubrica el intestino mejorando la digestión. Por ser tan suave, puede consumirse a pesar de los divertículos.


Ajo: Se usa desde hace cientos de años para bajar la presión arterial en personas hipertensas, reducir el colesterol y estimular el proceso inmunológico. Además es un excelente antibiótico, antimicótico y por su alto contenido de selenio actúa como antioxidante mejorando los dolores y la debilidad muscular


Frutas secas: Las personas que no puedan o no quieran consumir mucha carne roja, como, por ejemplo, las mujeres que se encuentran amamantando, pueden reemplazarla por esta gran fuente de proteínas B y E. Sin embargo, deben tener en cuenta que se trata de alimentos muy calóricos.

Brotes: Tienen una gran cantidad de vitaminas. Entre el cuatro y el quinto días de germinación, los brotes tienen 700 veces más vitaminas que las lentejas sin germinar. Por ejemplo, una taza diaria de brotes de alfalfa, soja u otros equivale al jugo de 6 naranjas en contenido en vitamina C. Asimismo, son muy buenos para luchar contra síntomas del estrés si se los combina con antioxidantes, semillas oleaginosas crudas y verduras crudas variadas. También conviene reducir las cantidades de alimentos con grasas saturadas o hidratos de carbono refinados.


Cebolla: Es un buen antigripal previene los resfríos, baja el colesterol y también contiene el antioxidante selenio.


Germen de trigo: Sin tostar, aporta vitamina E, que es antioxidante y favorece la fertilidad. Con él se pueden enriquecer pasteles, budines o lo que sea. Es muy aconsejable para los chicos por su sabor y por ser nutritivo.


El ají rojo picante, capsicum: Aunque no todos están listos para consumirlo, es un gran estimulante de la inmunidad. En los Estados Unidos se están fabricando cápsulas de esta sustancia llamada capsaisina. Incluso está recomendado como estimulante inmunológico en pacientes de HIV.


Jugos de frutas naturales: Preparados en jugueras centrífugas (no procesadora, licuadora ni exprimidor), se convierten en un concentrado con gran cantidad de antioxidante, vitaminas y nutrientes. Son especialmente recomendados para personas enfermas de cáncer que pierden el apetito por los tratamientos de quimioterapia o para las mujeres que pasan por el primer trimestre de embarazo y tienen náuseas e inapetencia.

Cereales integrales: Reemplazar los cereales comunes por los integrales es muy beneficioso para prevenir enfermedades intestinales, entre otras cosas. Pueden consumirlo en forma de pan o arroz integral. Proveen vitaminas del grupo B, que previene neuritis, inflamación de los nervios, que se transforma en sensaciones extrañas y de pinchazos en las extremidades, y en casos extremos, beriben, alteraciones cerebrales y cardíacas, muy común en la India, donde el arroz refinado es la base de su dieta. Su carencia se traduce en una necesidad de comer “algo dulce” y provoca cansancio, pérdida de la memoria y el apetito, trastornos del sueño, malestares abdominales y pérdida de peso.
La vitamina B también mejora las condiciones del organismo de la fertilidad. Una buena combinación son los cereales con frutas frescas que aportan mucha vitamina C y B, además de fibra. El arroz común puede suplantarse por arroz integral, yamaní, mijo descascarado o trigo burgol.

Levadura de cerveza: Consumir una pequeña dosis diaria de levadura de cerveza, a la que se le atribuyen propiedades casi mágicas, pueden reducirse esta necesidad de dulce. Hay que ir probando desde una pizca hasta llegar a una cucharadita diaria espolvoreada en la sopa o el yogur, porque en exceso puede provocar ronchas en la piel. Si la flora intestinal no es buena, la levadura puede producir gases.

Salvado de avena: Es una fibra que se puede agregar a la sopa, la ensalada o el yogur, solubiliza o captura el colesterol malo.


Soja: Mejora el colesterol y los sofocones de la menopausia. Se pueden consumir en forma de semillas, brotes crudos, milanesas, leche o queso tofu. En las culturas orientales, donde se combina un bajo o ningún consumo de grasas saturadas con una buena cantidad de soja, casi no hay cáncer de mama.



Jalea real: Este producto de la colmena es un superalimento, ya que las larvas de abeja alimentan con él son mucho más longevas y tienen capacidad de procrear, lo que las convierte en abeja reina. Viene en potecitos que se conservan en la heladera para que no pierdan sus propiedades y se consume en dosis mínimas en ayunas. Contiene alta dosis de vitaminas y hormonas que fortalecen las defensas. En otoño e invierno ayuda a prevenir gripes.

Algas kombu, wakame o hijiki: Agregando un cuadradito deshidratado en la olla de la sopa se incorporan micronutrientes muy valiosos como hierro, zinc, cobre, manganeso, molibdeno, selenio, yodo y flúor, y no modifica el sabor.


Hongos portobelo, enoki y shitaki: ricos en vitamina B, proteínas, cobre y potasio, además son hipocalóricos.


Bananas: consumirlas de noche conduce a un sueño más reparador por su participación en la generación de endorfinas. Son ricas en potasio y carbohidratos y se digieren fácilmente.

Pomelo: es una excelente fuente de vitamina C y contiene una gran dosis de fibra soluble que ayuda a bajar el colesterol en sangre. Su jugo es buen sustituto, pero se pierde mucha de la fibra.

Chocolate: También es precursor en la fabricación de endorfinas, por lo que puede resultar reconfortante en pequeñas cantidades cuando uno se siente triste, melancólico, deprimido o confundido.

Verduras: Crudas o al vapor para que conserven todos los nutrientes y combinados con alguna salsa o condimento light son muy saludables.

Hortalizas: el repollo, el brócoli, el coliflor y los repollitos de brusellas son grandes aliados para prevenir el cáncer. El brócoli esta lleno de vitamina C, E, A, hierro y Calcio.


Para que sirven?



Antioxidantes: son sustancias que impiden que ocurran reacciones químicas nocivas en los alimentos que ingerimos o dentro del organismo, que suelen activarse en contacto con el oxígeno ambiental. Por ejemplo, las vitaminas A y E ayudan a prevenir los problemas cardíacos y protegen contra el cáncer, las cataratas y el envejecimiento en general.

Vitamina B: ayuda a convertir la comida en energía y es muy buena para la circulación. Disminuye los riesgos de defectos al nacer, como la espina bifida, y ayuda a prevenir el cáncer cervical. Consuma espárragos, cereales, lácteos, naranjas y porotos.

Vitamina C: es conveniente consumirla cada tres horas en pequeñas dosis en lugar de una vez en grandes cantidades, ya que ese es el tiempo que tarda el organismo en eliminarla. Es beneficiosa para casi todos y en casi todos los casos, sin embargo, está especialmente recomendada para los fumadores activos y pasivos, las personas estresadas y las mujeres embarazadas o en período de lactancia. Se encuentra especialmente en los cítricos, las frutillas, las verduras verdes y el melón.

Vitamina E: previene las enfermedades cardíacas y beneficia a los pacientes con la enfermedad de Alzheimer y a los diabéticos. Así mismo, mejora la función inmunológica y los niveles de colesterol. Está en aceites vegetales y nueces

Fibra: ayuda a prevenir constipaciones, divertículis. Cáncer de colon y de mama, diabetes y obesidad. Además de los alimentos mencionados, la fibra se encuentra en los alcauciles y las zanahorias.

Hierro: mantiene saludable la sangre y previene y mejora los casos de anemia.

Magnesio: ayuda a mantener el ritmo cardíaco y previene infartos y tensión arterial alta.

Zinc: beneficia al sistema inmunológico.

Proteínas: participan en la formación de los tejidos y la producción de aminoácidos esenciales que participan en todas las funciones orgánicas imprescindibles para la vida.

Cobre: su deficiencia puede provocar una carencia de hierro y, por lo tanto, anemia.

Potasio: regula la cantidad de agua en el organismo. Si se consume más potasio, el cuerpo tolera mejor el exceso de sodio.


Fuente: http://www.amaneceresserranos.com.ar

 

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